Mientras Policía y Fiscalía intentaban identificar el cuerpo de Gabriela Andrea Romero Cabarcas, su asesino confesaba casi por accidente.

El expolicía Levith Aldemar Rúa Rodríguez fue detenido como sospechoso de haber atacado con arma de fuego, amenazado y abusado sexualmente de una joven venezolana que lo reconoció y lo denunció.

A la misma hora de la audiencia de imputación de cargos —por los delitos de secuestro agravado atenuado y hurto agravado—, las autoridades hallaron el cuerpo de la joven desaparecida, decapitado, en una zona rural de Malambo, Atlántico.

Aunque la audiencia se desarrolló a puerta cerrada, medios locales aseguraron que el capturado confesó a un defensor público el asesinato de la menor de edad y el lugar en donde dejó el cuerpo. Todo coincidía.

Con el relato del asesino y los hallazgos de los peritos, las autoridades sacaron conclusiones, y así lo relató la directora Seccional de Fiscalías, Ángela María Bedoya, citada por El Universal de Cartagena:

“Se encontró como una especie de cambuche y allí se encontraron algunas prendas íntimas, algunos elementos y se realizó entonces, en el día de hoy, el barrido en ese predio y allí se halló un cuerpo, que por sus características, es el de la jovencita Gabriela Andrea Romero Cabarcas”

La cabeza estaba a un par de metros del cuerpo.

Rúa Rodríguez, ya había sido investigado por la desaparición de la estudiante del Sena, apenas días atrás, cuando comprobaron que se había reunido con la joven (según él, para ofrecerle un trabajo) pero las autoridades no encontraron nada en su contra en ese momento y lo dejaron el libertad, relata El Heraldo.

Luego de que Rúa fuera detenido, el comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, brigadier general Mariano Botero, afirmó en rueda de prensa que “este es un caso de un depredador sexual”.

El oficial agregó que además de la captura por la violación de la menor de edad venezolana, Rúa Rodríguez “ya había purgado una condena de siete años por el delito de acceso carnal violento en la ciudad de Valledupar”.

La ‘bestia del matadero’, como lo denominan algunos medios locales, tenía claro como atrapar a sus víctimas: las contactaba por Facebook, sin despertar sospecha. Luego atacaba.

Fuente de la información y redacción de pulzo.com

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